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Historia

Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna, Ntra. Sra. del Castillo Coronada y San Pedro Apostol

     Todo comenzó hace siglos, cuando “….fue hallada al pié de un arrayán y traída con toda veneración y colocada en la capilla mayor…/…es el patrocinio y refugio de esta villa, en donde todos, no sólo los naturales, sino de otros lugares, y aún extranjeros, hayan consuelo y asilo en todas sus necesidades”. (párrafo extraído de “La Patria de Lebrija” del historiador lebrijano D. José Bellido Ahumada.)

     Mucho antes de que el Papa Inocencio XI instituyera la fiesta del Dulce Nombre de María, en conmemoración de la Victoria obtenida contra los turcos sobre los muros de Viena, tenía la Virgen del Castillo una Cofradía de aquel título. Encontramos noticia por primera vez en una relación de las misas que se dijeron el año de 1641 por los hermanos difuntos.

     En el acta de Cabildo del 19 de Abril de 1643 encontramos la primera referencia documentada de la consideración de la Virgen del Castillo como Patrona de Lebrija. Fue consecuencia de un decreto que S. M. publicó ese mismo año, en el que se ordenaba que “en todas las ciudades, villas y lugares se celebrara cada año una fiesta solemne a Ntra. Sra., sacando la imagen suya de más devoción que hubiera y se llevara en procesión a la Iglesia Mayor para hacer una novena con sermón”. Fue así como se acordó celebrar esa festividad “a la Virgen María Nuestra Señora del Castillo –dice el acta- que es la protectora y patrona de esta villa y por cuya intersección reciben particulares favores de Nuestro Señor”.

     A inicios del siglo XVII, la Virgen del Castillo ya acompañaba en Semana Santa al Crucificado, hoy titular del Santo Entierro, junto al cual conformaba una cofradía de carácter penitencial titulada de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo o Cinco Llagas y cuya estación penitencial en lugar en la tarde noche del Jueves Santo, con la participación de disciplinantes.

     Aquella era un única cofradía, con doble vertiente, pues la celebración de sus diferentes festividades las detalla unas reglas aprobadas en 1641, fecha tomada como la de su fundación.

     Por la poderosa intersección de Nuestra Señora, que oyó el grito de angustia lanzado por los lebrijanos: “Madre mía del Castillo, salvadnos”, se libró la población del espantoso cataclismo de 1º de Noviembre de 1775, conocido como el “Terremoto de Lisboa”. Agradecido a tan señalado favor, el Ayuntamiento la aclamó por Patrona de la Villa en el Cabildo celebrado el día 26 del mismo mes, oficializando lo que durante muchos años los lebrijanos y lebrijanas ya venían profesando.

     La Virgen del Castillo estuvo procesionando en Semana Santa junto al Crucificado de las Cinco Llagas hasta 1771, año en el que se incorpora a la hermandad la bendita Imagen de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna.

     A mediados del siglo XIX, se advierte en las Hermandades lebrijanas un cierto resurgir cofradiero. La concordancia, respetada durante algunos años, mostraba nuevos aires en las Hermandades de Lebrija, cuya resonancia también alcanzó a la del Castillo. Por mandato del Arzobispo, Don Gregorio López, según dejó ordenado en la visita girada a Lebrija en 1849, se elaboraron nuevas reglas para la Hermandad del Castillo, que acabó aprobando el Arzobispado en 1850. El reglamento, compuesto por cinco capítulos, obliga a la Hermandad a creer y defender el misterio de la Inmaculada Concepción, así como a recoger la cofradía antes del anochecer, siendo además necesario la obtención del permiso para que sus cofrades procesionasen con el rostro cubierto.

     A finales de siglo, llegó por unos años a desintegrarse, tras la muerte de su entonces Hermano Mayor don Andrés Sánchez de Alba y Sánchez de Alba. Se reorganiza hacia 1908 al hacerse cargo de ella provisionalmente don José Sánchez de Alba López.

     Sin lugar a dudas, el evento más sobresaliente del siglo XX tuvo lugar en 1955 al conmemorarse el bicentenario del voto de Patronazgo del Virgen del Castillo. El Excmo. Ayuntamiento de Lebrija, en sesión plenaria extraordinaria celebrada el 26 de Noviembre de dicho año, bajo la presidencia del entonces alcalde don Antonio Álvarez Aguilar, acordó ratificar, aclamar y declarar el nombramiento de Nuestra Señora la Virgen del Castillo Patrona de Lebrija.

     Otra efeméride importante en la historia de esta hermandad es el de ser la primera de Lebrija (y posiblemente de España) en formar Cuadrillas de Hermanos Costaleros, desde el año 1966.

     **Las fuentes consultadas para la elaboración de este breve esbozo histórico de la Hermandad, han sido:

     “La Patria de Lebrija”. Edición de 1985. D. José Bellido Ahumada.

     Escritos y estudios realizados por el historiador D. Julio Mayo.